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¿ES VIGENTE EL DIEZMO PARA LA IGLESIA HOY?

He sentido hacer un breve resumen, de este libro que el Señor me permitió escribir, ¿ES VIGENTE EL DIEZMO PARA LA IGLESIA HOY? con el fin de que cada discípulo de Cristo tenga una claridad fundamental de este tema tan polémico, que en el día de hoy ha generado mucha confusión y división, dentro la iglesia el cuerpo de Cristo, y esto debido que en estos últimos días, se han levntado supuestos  líderes religiosos que han hecho del evangelio un comercio, predicando la extrema y falsa doctrina de la prosperidad, enseñando que todo cristiano será rico si siembra una determinada suma de dinero para sus ministerios, ante esto se han levantado muchos predicadores (con justa razón) condenando esta mala práctica anti-cristiana; pero, a su vez, se han añadido a ellos una serie de pseudomaestros que, pretendiendo condenar a los falsos maestros de la prosperidad, tienen como verdadera intención atacar los medios lícitos establecidos por Dios para las finanzas en la iglesia, catalogando a las congregaciones o ministros que enseñan estos mandatos bíblicos como iguales a los comerciantes del evangelio. Es por esto que en este resumen, (el cual en su versión original consta de cuatro capítulos) hablaré en primer lugar, del fundamento bíblico del diezmo para la iglesia, como asimismo en este resumen hablaré solo de seis argumento en contra del Diezmo, (de los nueve presentados en el libro original), que creo son los más incidentes, dándoles a todos ellos una respuesta coherente y fiel a las escrituras.

José Arias Barrera
Siervo de Dios

ORIGEN Y SIGNIFICADO DEL DIEZMO

Frente a la pregunta: ¿Es vigente el diezmo para la iglesia hoy? Tenemos que responder de forma contundente que SÍ.  Esta afirmación está basada en la abrumadora evidencia bíblica que en este resumen temático trataremos de abordar, comenzando en primer lugar con el fundamento o las bases de este principio enseñado en las Escrituras. Para ello veremos que esta palabra “diezmo” es mencionada por primera vez en el Libro del Génesis, cuando Abraham, el padre de la fe, dio sus diezmos de todo a Melquisedec, Rey de Salem:

Entonces Melquisedec, rey de Salem y sacerdote del Dios Altísimo, sacó pan y vino;  y le bendijo, diciendo: Bendito sea Abram del Dios Altísimo, creador de los cielos y de la tierra; y bendito sea el Dios Altísimo, que entregó tus enemigos en tu mano. Y le dio Abram los diezmos de todo.
(Génesis 14: 18-20)

es muy interesante notar que esta narración bíblica marca una pauta trascendente en la actitud de fe del patriarca Abraham y esto por una sola razón, debido al personaje que le salió al encuentro y a quien le dio los diezmos de todo: “Melquisedec sacerdote del Dios altísimo”.  De quien las escrituras nos dicen concretamente en el Salmo 110 que Melquesidec vendría a ser una figura profética del Sacerdocio y Reinado Universal del Mesías, remarcando lo siguiente:

Juró Jehová, y no se arrepentirá: Tú eres sacerdote para siempre Según el orden de Melquisedec
(Sal 110:4)

Asímismo la revelación el Espíritu Santo en el Nuevo Testamento, confirma enfáticamente que este personaje extraño y misterioso era el prototipo de Cristo; al decir claramente lo siguiente:

a quien asimismo dio Abraham los diezmos de todo; cuyo nombre significa primeramente Rey de justicia, y también Rey de Salem, esto es, Rey de paz; sin padre, sin madre, sin genealogía; que ni tiene principio de días, ni fin de vida, sino hecho semejante al Hijo de Dios, permanece sacerdote para siempre.
(Heb 7:2-3)

Las escrituras en este pasaje de hebreos nos dá abundante similitudes irrefutables de la representación de Cristo en Melquesidec según vemos a continuación:

  • Su nombre significa “Rey de Justicia” uno de los títulos Cristo (Is. 9:7).
  • Fue Rey de Salem, REY DE PAZ. otro título más de Cristo (Isaías 9: 6)
  • Salem  también significa Jerusalén según el salmos 76:2; de tal manera que Melquisedec al ser “el rey de Salem”, representa el reinado mesíanico de Cristo en este lugar,
  • Claramente dice también que este Melquisedec era “sin principio ni fin” una alución a la divinidad de Cristo (no podía ser un ángel o un ser espiritual pues ellos tiene principio de existencia).
  • Finalmente en forma más  directa concluye diciendo: “hecho semejante al Hijo de Dios”. Es decir era un representación o figura misma de Cristo, esto en teología se conoce como una “cristofonía”.

Teniendo en cuenta todo este marco referencial de las escrituras, podemos entender  ahora aquello que a los judios los dejó desconcertados, cuando Jesús les dijo:

Abraham vuestro padre se gozó de que había de ver mi día; y lo vio, y se gozó. Entonces le dijeron los judíos: Aún no tienes cincuenta años, ¿y has visto a Abraham?
(Juan 8:56-57)

Los judíos no pudieron entender cómo era posible que Abraham viera a Jesús y que Jesús hubiese visto a Abraham, pues este hecho se dio precisamente en Génesis 14:18-20; en la figura de Melquisedec, por esto es que Jesús tambien les dijo que Abraham se gozó al “ver mi día”. Es decir al tener la revelación de su muerte redentora en la cruz del calvario ¿cómo es que Abraham entendió esto y se gozo? Cuando Melquesidec le saco “Pan y Vino” (Génises 14:18), este acto fue un anticipo profético, que luego se concretaría cuando Jesús sacó también “pan y vino” para llevar a cabo El Nuevo Pacto redentor en su cuerpo y su sangre, celebrando esta cena antes de su crucificción (Mateo. 14:22-25).

Por todo esto podemos decir con toda certeza que Abraham al dar sus diezmos a Melquisedec, lo hizo ante el mismo prototipo de Cristo (Heb. 7:1), y al hacerlo estaba reconociendo que Dios era el dueño de todo lo que había recibido y asimismo en un acto de fe, gratitud y adoración, reconoció el Señorío de Cristo en la figura Melquisedec, rey de Salem. Esto nos muestra cómo es que los creyentes debemos diezmar al Señor, haciéndolo  de “todo lo que recibimos”, en una actitud de fe y adoración. Por lo tanto, podemos decir que el principio del diezmo evoca un acto voluntario de fe y adoración que involucra agradecimiento y reconocimiento a Dios como el creador y proveedor de todas las cosas, y así mismo esta práctica de fe del diezmo no nace ni es de la ley. Sin embargo Aunque el diezmo no nace en la Ley, ella lo confirma, y nos muestra que el diezmo vendría a ser la parte que le corresponde a Dios o aquello que el adorador ofrece voluntariamente a Jehová:

Porque a los levitas he dado por heredad los diezmos de los hijos de Israel, que ofrecerán a Jehová […]
(Números 18:24)

La palabra “diezmo” tiene su origen en la raíz hebrea “Eser” (diez). De allí se forma la palabra “maasár” que significa “décima parte”. En griego, “dekatóo” (Heb. 7:6), que igual como en el hebreo, tiene el mismo significado y es la décima parte de todo lo que recibimos como ganancia, la cual damos al Señor.

DOS O TRES TESTIGOS BÍBLICOS DE LA VIGENCIA
 DEL DIEZMO

Frente a los diversos cuestionamientos que se presentan hoy contra la vigencia del diezmo, en primer lugar, debemos saber que para afirmar una doctrina como correcta, desde el punto de la hermenéutica bíblica solo sería suficiente la preeminencia de la doctrina enseñada por Cristo mismo. Pero si esta enseñanza no cumple este primer requisito, entonces ella debe tener por lo menos dos o tres pasajes en los diferentes libros de la Biblia, como testigos que lo afirmen  y a su vez, estos pasajes cumplan con el principio de la “armonía bíblica”. Esto está de acuerdo con lo que se menciona en el siguiente pasaje de la Escritura:

Esta es la tercera vez que voy a vosotros. Por boca de dos o de tres testigos se decidirá todo asunto.
(2Corintios 13: 1)

Pablo dice a los corintios que para decidir cualquier asunto dudoso o cuestionado, debe tenerse en cuenta el testimonio de dos o tres testigos que definan todo asunto. El apóstol toma este principio tanto del A.T. (Dt. 17: 6), como lo mencionado en el N.T., en relación a la enseñanza que Cristo mismo nos dejó (Mat. 18: 16). Si aplicamos este principio respecto a la vigencia del diezmo, lo primero que tendríamos que pedirles a los que lo niegan, es que puedan darnos dos o tres versículos en las Escrituras como testigos o testimonio de lo que afirman, donde específicamente la Escritura diga que la iglesia ya no tiene que diezmar. La cruda realidad es que ellos no podrán tener ni siquiera un solo versículo que atestigüe lo que afirman. Por lo que ellos solo se dedicarán a la mera especulación y/o contención y disputas de palabras, las cuales Pablo nos dice que evitemos (2Tim. 2: 14). Pero los que queremos conocer la verdad respecto al Diezmo, podemos tener la seguridad de su vigencia, pues ella si cumple la exigencia rigurosa de la hermeneutica en sus dos aspectos; primero por la preeminente enseñanza de Cristo mismo que sería suficiente, pero añadido a esto podemos ver la evidencia de dos o tres pasajes de las escrituras (entre otros más), como testigos de que el Diezmo es vigente para la iglesia hoy, según vemos a continuación:

¡Ay de vosotros, escribas y fariseos, hipócritas! porque diezmáis la menta y el eneldo y el comino, y dejáis lo más importante de la ley: la justicia, la misericordia y la fe. Esto era necesario hacer, sin dejar de hacer aquello.
(Mateo 23: 23)

Mas ¡ay de vosotros, fariseos! que diezmáis la menta, y la ruda, y toda hortaliza, y pasáis por alto la justicia y el amor de Dios. Esto os era necesario hacer, sin dejar aquello.
(Lucas 11: 42)

Considerad,  pues,  cuán grande era éste,  a quien aún Abraham el patriarca dio diezmos del botín. Ciertamente los que de entre los hijos de Leví reciben el sacerdocio,  tienen mandamiento de tomar del pueblo los diezmos según la ley, es decir, de sus hermanos, aunque éstos también hayan salido de los lomos de Abraham. Pero aquel cuya genealogía no es contada de entre ellos, tomó de Abraham los diezmos, y bendijo al que tenía las promesas. Y sin discusión alguna, el menor es bendecido por el mayor. Y aquí ciertamente reciben los diezmos hombres mortales; pero allí, uno de quien se da testimonio de que vive.
(Hebreos 7: 4-8)

Estos tres pasajes de las Escrituras dan testimonio de la verdad bíblica respecto al diezmo, los cuales analizaremos más detalladamente en el desarrollo del tema. Realmente sería suficiente solo el primer texto de la Escritura para afirmar esta doctrina, pues es Cristo mismo quien la enseña. Sin embargo, bajo este sencillo principio de los dos o tres testigos testimoniales de la verdad bíblica, podemos ir ya dándonos cuenta que aquellos supuestos maestros opositores férreos contra la práctica bíblica del diezmo, quedan mal parados en sus argumentos contra esta verdad. Pero antes de abordar los diferentes argumentos contra el tema en mención, veremos primero la explicación bíblica de la base o el fundamento respecto a la mayordomía en la iglesia.

EL FUNDAMENTO DE LA VIGENCIA DEL DIEZMO
Y SU EXPLICACIÓN

Básicamente podemos decir que, el fundamento por el cual afirmamos la vigencia del diezmo hoy para la iglesia, es por lo que Cristo mismo dijo:

¡Ay de vosotros, escribas y fariseos, hipócritas! porque diezmáis la menta y el eneldo y el comino, y dejáis lo más importante de la ley: la justicia,  la misericordia y la fe. Esto era necesario hacer,
sin dejar de hacer aquello.
(Mateo 23: 23)

Este pasaje de las Escrituras sería el punto central en la que basamos nuestra práctica de fe del Diezmo, debido a que Cristo mismo es el que esta enseñado este principio bíblico, el cual podemos resumir en dos aspectos fundamentales, que son

  • “Esto   era necesario  hacer”  (la  fe,  la  justicia,  la  misericordia). 
  • “Sin  dejar  de hacer  aquello”  (diezmar).

En aquel contexto, Jesús estaba reprendiendo a los escribas y fariseos por una serie de actos de la Ley que estaban realizando mal e hipócritamente, pero en este versículo aclara el propósito primordial de la Ley, mencionando que antes de dar el Diezmo con tanta diligencia, se olvidaron de lo MÁS IMPORTANTE, es decir, que esta tuvo la FINALIDAD DE TRES COSAS MÁS IMPORTANTES Y BÁSICAS:

  • LA JUSTICIA: La Ley tuvo la finalidad de, primero, llevarnos a la JUSTICIA DE DIOS EN CRISTO JESÚS para ser justificados por su sangre. Es decir fue nuestro hayo o nodriza para llevarnos a ser justificados por Cristo:

De manera que la ley nuestro ayo fué para llevarnos á Cristo, para que fuésemos justificados por la fe.
(Gálatas 3:24)

Al que no conoció pecado, por nosotros lo hizo pecado, para que nosotros fuésemos hechos justicia de Dios en él.
(2Corintios 5: 21)

Así mismo la ley tuvo tambien la finalidad de mostramos el carácter justo de Dios para que en Cristo vivamos una vida justa y santa, y que sus mandatos morales de justicia siguen vigentes en Cristo (no para salvarnos), sino para que sean aplicados en nuestras vidas en una nueva ley, LA LEY DE CRISTO O LA LEY DEL ESPÍRITU DE VIDA.

Porque la ley del Espíritu de vida en Cristo Jesús me ha librado de la ley del pecado y de la muerte.
(Romanos 8: 2)

Por estar en Cristo, justicia nuestra (Ro. 10: 4), en esta nueva ley del Espíritu, nuestra justicia será mayor que la de los escribas y fariseos.

De manera que cualquiera que quebrante uno de estos mandamientos muy pequeños, y así enseñe a los hombres, muy pequeño será llamado en el reino de los cielos; mas cualquiera que los haga y los enseñe, éste será llamado grande en el reino de los cielos. Porque os digo que si vuestra justicia no fuere mayor que la de los escribas y fariseos, no entraréis en el reino de los cielos.
(Mateo 5: 19-20)

Mas tú, oh hombre de Dios, huye de estas cosas, y sigue la justicia, la piedad, la fe, el amor, la paciencia, la mansedumbre.
(1Timoteo 6: 11)

De tal manera que el Señor nos está diciendo que solo los que han experimentado la justicia de Dios en sus vidas, diezmarán con plena libertad y gozo, agradecidos al Señor por su redención.

  • LA MISERICORDIA: Lo más importante de la ley fue  también mostrarnos la gran misericordia de Dios en Cristo Jesús, hacia la humanidad pecadora, al perdonar todos nuestros pecados, por lo cual debemos también nosotros ahora tener una actitud hacia los demás de misericordia.

Sed, pues, misericordiosos, como también vuestro Padre es misericordioso.
(Lucas 6: 36)

Todos los mandatos morales de compasión y misericordia al prójimo indicados en la ley, hoy siguen vigentes para nosotros pero en “una nueva ley”, la ley del Espíritu en Cristo.

Antes sed benignos unos con otros, misericordiosos, perdonándoos unos a otros, como Dios también os perdonó a vosotros en Cristo.
(Efesios 4: 32)

Esto significa que, si bien ya no estamos bajo la Ley, respecto a que ella no puede salvarnos, sí lo estamos respecto a sus mandatos morales de justicia y misericordia, que todavía nos rigen en la Gracia, pero en una nueva dimensión de la fe, definida como la ley del Espíritu de Cristo (solo quedan anulados los mandatos ceremoniales que nos hablan de días de fiestas y sacrificios diversos). Por ejemplo, en la Ley se nos dice: “No cometerás adulterio, no darás falso testimonio, etc.”. ¿Significa que estos mandatos ya no los guardaremos porque no estamos bajo la Ley? La respuesta evidente es que SÍ tenemos que guardarlos, porque son mandatos morales que hoy siguen vigentes para la iglesia. De tal manera que el Señor nos estaba diciendo que si primero hemos experimentado la misericordia de Dios en nuestras vidas, esto nos llevará a ser verdaderos diezmadores.

  • LA FE: El propósito de la Ley fue llevarnos a la FE en Cristo. Debido a que la Ley no nos salva, sino que nos lleva a buscar un SALVADOR, que nos redima y salve, no por las obras de Ley, sino por la FE en CRISTO; pero luego debemos obedecer la LEY DE CRISTO o la LEY DE LA FE, que es la Ley moral, en una nueva dimensión y enfoque en el Espíritu:

  ¿Dónde, pues, está la jactancia? Queda excluida. ¿Por cuál ley? ¿Por la de las obras? No, sino por la ley de la fe.
(Rom 3:27)

La Ley de la letra no es de fe, es de obras, pero nos lleva a la ley de la fe en Cristo y solo por la fe recibimos la salvación y adopción de hijos en Cristo Jesús, de tal manera que los que son de esta fe, harán lo mismo que hizo nuestro padre de la fe, Abraham, ellos darán también sus diezmos de todo, en gratitud al Señor. (Gén. 14: 20).

Resumiendo, Cristo nos quiso decir que, de la Ley, solo queda vigente para nosotros lo siguiente: la JUSTICIA (que nos habla de la justicia de Cristo en nosotros y del carácter de una vida santa), la MISERICORDIA (que tiene que ver primero con experimentar la misericordia de Dios, para luego ser misericordiosos) y la FE (la Ley fue como un Ayo o nodriza, para llevarnos a la redención por la fe en Cristo). Todo esto se dará – valga la redundancia – en una nueva dimensión de la ley, llamada la Ley de Cristo (Rom. 8: 2), añadiendo el Señor lo siguiente: “Esto era necesario hacer, SIN DEJAR DE HACER AQUELLO”.  Podemos ver claramente que Jesús se estaba refiriendo al diezmo. De tal manera que si LA JUSTICIA, LA MISERICORDIA Y LA FE, son para la iglesia de hoy, lo es igualmente el DIEZMO. Pero si se pretende argumentar que no hay que diezmar porque esto es de la Ley, entonces lo más importante de ella también tendríamos que dejar de practicar, es decir, la misericordia, la justicia y la fe. Como podemos darnos cuenta, las dos cosas están interrelacionadas por la declaración de Cristo y amalgamadas de tal manera, que teológicamente es imposible tratar de negar una y afirmar la otra. Queda claro entonces que para la iglesia sige vigente lo más inportante de la ley que es  la misericordia, la justicia y la fe, como también lo otro, que es el diezmo. Este sería EL FUNDAMENTO de la enseñanza para la iglesia respecto al diezmo.

ARGUMENTOS EN CONTRA DEL DIEZMO

1).- “EL DIEZMO ES DE LA LEY, POR TANTO HOY QUE ESTAMOS EN LA GRACIA NO TENEMOS QUE DIEZMAR”

Como hemos visto en el tema anterior, el Diezmo fue practicado por los hombres de fe 400 años antes de la Ley, según vemos en los pasajes de las Escrituras siguientes:

Entonces Melquisedec, rey de Salem y sacerdote del Dios Altísimo, sacó pan y vino;  y le bendijo, diciendo: Bendito sea Abram del Dios Altísimo, creador de los cielos y de la tierra; y bendito sea el Dios Altísimo, que entregó tus enemigos en tu mano. Y le dio Abram los diezmos de todo.
(Génesis 14: 18-20)

E hizo Jacob voto, diciendo: Si fuere Dios conmigo, y me guardare en este viaje en que voy, y me diere pan para comer y vestido para vestir, y si volviere en paz a casa de mi padre, Jehová será mi Dios. Y esta piedra que he puesto por señal, será casa de Dios; y de todo lo que me dieres, el diezmo apartaré para ti.
(Génesis 28: 20-22)

Estos pasajes de las Escrituras desmienten este segundo falaz argumento; pues antes de la Ley, vemos diezmando tanto a Abraham como a Jacob, dándonos las pautas y el modelo correcto de dar nuestros diezmos para los que estamos en la época de la gracia y somos hijos de la fe de Abraham. Asimismo, podemos observar los siguientes principios que nos dejaron los patriarcas, determinando las condiciones en que el diezmo es establecido:

Primero: Había una casa específica (figura de la iglesia). En el caso de Abraham, él después de su victoria contra sus enemigos se halló en el valle del Rey y fue el lugar donde salió a recibirlo el rey Melquisedec (Gén. 14: 17-18). Esto representa el lugar donde Abraham encontró una casa de gobierno o un lugar, donde Melquisedec, figura de Cristo, viene a reinar. Esta misma figura se dio con Jacob, ya que en el lugar donde dio su diezmo, lo definió como CASA DE DIOS Y PUERTA DEL CIELO, FIGURA DE LA IGLESIA (Gén.  28: 22).

Segundo: Había un ministro (un sacerdote ministerial). “Entonces Melquisedec, rey de Salem y sacerdote del Dios Altísimo…” (Gén 14: 18). Abraham en aquel lugar de gobierno que representa la iglesia encontró a un sacerdote o ministro a quien debía diezmar. En el caso de Jacob, este sacerdocio ministerial estaba representado en la piedra en la cual recostó su cabeza, la cual sería la señal profética de Cristo (Gén 28: 22).  

Tercero: Era un ministerio que traía la gracia de Dios. Melquisedec sacó pan y vino (Gén. 14: 18), acción que representa la obra redentora de Cristo. En el caso de Jacob, esta obra redentora estaba representada en el sueño que tuvo:

Y soñó: y he aquí una escalera que estaba apoyada en tierra,  y su extremo tocaba en el cielo; y he aquí ángeles de Dios que subían
y descendían por ella.
(Génesis 28: 12)

Esta escalera es Cristo que une el cielo con la tierra, el Señor mismo hizo referencia de ello en Juan 1: 51.

Cuarto: Allí se reconoció autoridad, y se entregaron los diezmos. Al hacer esto tanto Abraham como Jacob, reconocieron que el menor es bendecido por el mayor.

Y le bendijo, diciendo: Bendito sea Abram del Dios Altísimo, creador de los cielos y de la tierra;  y bendito sea el Dios Altísimo, que entregó tus enemigos en tu mano. Y le dio Abram los diezmos de todo.
(Génesis 14: 19-20)

E hizo Jacob voto,  diciendo: Si fuere Dios conmigo,  y me guardare en este viaje en que voy,  y me diere pan para comer y vestido para vestir, y si volviere en paz a casa de mi padre,  Jehová será mi Dios. Y esta piedra que he puesto por señal,  será casa de Dios;  y de todo lo que me dieres, el diezmo apartaré para ti.
(Génesis 28: 20-22)

Pero aquel cuya genealogía no es contada de entre ellos, tomó de Abraham los diezmos,  y bendijo al que tenía las promesas. Y sin discusión alguna, el menor es bendecido por el mayor.
(Hebreos 7: 6-7)

2).- “EL PASAJE DONDE CRISTO DICE QUE HAY QUE DIEZMAR ES SOLO PARA LOS ESCRIBAS Y FARISEOS, PERO NUNCA PARA LA IGLESIA”

Este segundo argumento en contra del diezmo, es tomado del pasaje de las Escrituras siguiente:

¡Ay de vosotros,  escribas y fariseos,  hipócritas! porque diezmáis la menta y el eneldo y el comino, y dejáis lo más importante de la ley: la justicia, la misericordia y la fe. Esto era necesario hacer, sin dejar de hacer aquello.
(Mateo 23: 23)

Los opositores del diezmo indican que el texto anterior aunque está en el N.T. no es una demanda para la iglesia, sino una indicación dada solo para los escribas y fariseos. Esta afirmación tiene una media verdad y toda verdad a medias es una falsedad. Entonces, aunque es verdad que Jesús se está refiriendo a los escribas y fariseos, la verdad completa es que se estaba dirigiendo también a sus discípulos y esto lo vemos claramente en el primer versículo del pasaje anterior de las Escrituras, que dice lo siguiente:

Entonces habló Jesús a la gente y a sus discípulos, diciendo […]
(Mateo 23: 1)

Vemos que se dirigió a la gente (escribas y fariseos que estaban allí) y también: “A SUS DISCÍPULOS…” (quienes fueron llamados a ser parte de su iglesia y quienes recibieron el fundamento doctrinal de la gracia). Pero Jesús dijo algo más contundente y claro, para que no quede ninguna duda, que todo lo que a continuación iba a decir estaba dirigido específicamente también a sus discípulos, y añade lo siguiente:

En la cátedra de Moisés se sientan los escribas y los fariseos.  Así que, todo lo que os digan que guardéis, guardadlo y hacedlo; mas no hagáis conforme a sus obras, porque dicen, y no hacen.
(Mateo 23: 2-3)

En el pasaje anterior de las Escrituras, Jesús no dijo: “Discípulos, ya no hay que hacer lo que enseñan los escribas y fariseos; por lo tanto, ya no hay que Diezmar”, los falsos maestros y opositores del diezmo hubiesen querido que Jesús dijera esto, pero para su sorpresa el Señor  dijo todo lo contrario, diciendo a sus discípulos que “todo lo que los escribas y fariseos les decían, debían guardar”, pero sin sus obras falsas e hipócritas, es decir, bajo el nuevo manto de la gracia, porque lo que era imposible hacerlo por las obras de la Ley, ahora ellos iban a poder cumplir todo lo que los maestros de la Ley les enseñaban, en el espíritu de la fe en Cristo, bajo la nueva ley del Espíritu (Ro. 8: 2).

3).-  “¿POR QUÉ EL DIEZMO NO ESTÁ MENCIONADO EN LAS CARTAS APOSTÓLICAS?”

Es muy curioso notar que todos los que cuestionan el diezmo bíblico, según ellos no tienen ningún problema con ofrendar, argumentando que “la ofrenda es lo único que sí está vigente para la iglesia hoy”. Lo irónico de esto es que ignoran que precisamente el diezmo es un “tipo de ofrenda”, según vemos en las Escrituras:

Porque a los levitas he dado por heredad los diezmos de los hijos de Israel, que ofrecerán a Jehová en ofrenda; por lo cual les he dicho: Entre los hijos de Israel no poseerán heredad […] Así hablarás a los levitas, y les dirás: Cuando toméis de los hijos de Israel los diezmos que os he dado de ellos por vuestra heredad, vosotros presentaréis de ellos en ofrenda mecida a Jehová el diezmo de los diezmos. Y se os contará vuestra ofrenda como grano de la era,
y como producto del lagar.
(Números 18: 24, 26-27)

Por lo tanto, en las cartas apostólicas al hablar de las ofrendas, de acuerdo a su contexto, debe estar sobreentendido que también allí se está hablando del diezmo (esto lo explicaremos más adelante detalladamente), Si los opositores a este principio biblico del diezmo reconocieran que este un tipo de ofrenda, no deberían tener ningún problema en llevarlo a cabo, pero su confusión radica en que ellos esperan que esté mencionado en las cartas apostólicas la palabra “diezmo” reiterada y específicamente. Entonces se preguntan: “¿Por qué no están mencionadas en las cartas apostólica?”. Frente a esta pregunta debemos saber que el diezmo sí está mencionado en las cartas apostólicas, literalmente por lo menos una sola vez en el libro de los Hebreos, aunque el tema principal aquí es remarcar el nuevo sacerdocio de Cristo. Sin embargo, allí se habla del diezmo de Abraham honrándolo de una manera muy especial, diciendo lo siguiente:

Considerad, pues, cuán grande era éste, a quien aún Abraham el patriarca dio diezmos del botín.
(Hebreos 7: 4)

Aparte de este pasaje de las Escrituras, el diezmo no se encuentra nombrado específicamente en todas las demás cartas apostólicas, por dos razones debido al siguiente principio de la hermenéutica  Bíblica llamado el principio implícito.

EL PRINCIPIO IMPLÍCITO

Este principio de la hermenéutica nos enseña que una verdad bíblica está incluida en otra sin que esta lo diga específicamente, pero se sobreentiende que va incluido en ella en forma referencial directa o indirecta. Esto debe estar regido por lo siguiente: Lo implícito debe interpretarse en base a lo explícito, lo oscuro a la luz de lo claro, es decir, se entiende una verdad bíblica que está implícita (incluida indirectamente)  debido a que está explícita (en forma directa) en el resto de las Escrituras.

En relación al DIEZMO, vemos que es mencionado claramente a través de todas las Escrituras y afirmado por Cristo mismo, por lo tanto, el Espíritu Santo en su soberanía determinó no repetirlo o nombrarlo constantemente en las cartas apostólicas en forma específica pero si en forma “implícita”. Esto mismo sucede, por ejemplo, con la ADORACIÓN, es un mandato claro y sobrentendido en todas las Escrituras de tal modo que está mencionado solo en los siguientes libros del Nuevo Testamento, en los evangelios  de Mateo 14: 33; 28: 9; 28: 17; en Juan 4 en relación a los Samaritanos; asimismo, en Juan 9: 38; en Hechos 8: 27; 24: 11, en relación a los Judíos; en 1 Corintios 14: 25 en relación a un inconverso; y en Apocalipsis en relación a los Santos en los cielos. PERO NO SE MENCIONAN EN LAS CARTAS APOSTÓLICAS EN RELACIÓN A LA IGLESIA. ¿Esto significa que no debemos adorar porque específicamente no se indica que se haga en las cartas apostólicas? Evidentemente que sí tenemos que hacerlo, pero el Espíritu Santo no creyó conveniente mencionarlo específicamente como un mandato en las cartas apostólicas, pero si podemos entender que la adoración esta incluida en ellas en forma “implícita” o sobreentendida a pezar que no es mencionada reiteradamente y o específiamente, y esto debido a que Jesús lo dijo claramente y eso es suficiente. Esta es la misma explicación que podemos dar respecto al DIEZMO el cual veremos a continuación.

LA MENCIÓN DEL DIEZMO EN FORMA IMPLÍCITA AL TIEMPO DE LA CONFORMACIÓN DE LA IGLESIA JUDÍA.

Como sabemos según la escritura la iglesia nació siendo judía no gentil, (tambien habian judaizantes prosélito que eran gentiles convertidos al judaísmo quienes respetaban todas las doctrinas y preceptos de la economía judía, y eran considerados miembros plenos de la comunidad) por tanto la primera iglesia que dió su origen en hechos 2;  fue marcadamente juidaizante y esta es la razón por la que se reunían no solo en las casas como iglesia, si no que también junto a los fieles judíos seguidores de la ley, en el templo de Jerusalén y es allí que evidentemente como todo fiel judio tenían que ofrendar y diezmar. Esto lo hacían con mucha rigurosidad sobre todo por que una gran cantidad de sacerdotes y líderes de de la ley de gran influencia se estaban convertiendo a la fe como un tal Jasón (Hechos 6:7; 17:5-9) y sabemos que no dejaron esta practica de congregar fielmente en el templo de Jerusalem y/o en las sinagogas (Hechos 2:46; 5: 42); esto significa que ellos daban sus ofrendas para la iglesia naciente y como buenos y fieles judíos daban tambien para los requerimiento del templo de Jerusalen, esto incluía los diezmo. Por esto es que Pablo al asistir al templo de Jerusalem la escritura dice lo siguiente:

 Mas pasados muchos años, vine a hacer limosnas a mi nación, y “OFRENDAS”. Estaba en ello, cuando unos judíos de Asia me hallaron purificado en el templo, no con multitud ni con alboroto.
(Hechos 24:17-18)

 Pablo cuando indica que dio ofrendas conforme a la costumbre judía sabemos que estaba incluido en forma implicita tambien sus Diezmos. Es por esto que en las primeras décadas de la iglesia naciente no se demandaba específicamente dar diezmos, pues ya lo estaban haciendo en El templo de Jerusalem, pero Dios permitía por la obra del Espíritu Santo que la iglesis en sus inicios, diesen con tal abundancia que aún daban hasta la venta de sus propiedades (Hechos 4:34-35) por los que no habían nesecitados esto incluían los ministros a tiempo completo. Fue ya para los años 60 que recién  Pablo hace mención del sustento ministerial  en 1Corintios  9: 6-14; refiriendose al diezmo tema que veremos a continuación.

LA MENCIÓN DEL DIEZMO EN FORMA IMPLÍCITA AL TIEMPO DE LA CONFORMACIÓN DE LA IGLESIA GENTIL.

como hemos visto que teniendo en cuenta este principio de la hermaneuitca podemos decir que el Diezmo si esta mencionado en las cartas apostólicas, pero en forma implícita, y podemos verlo ahora en los escritos inspirados por el Espíritu Santo del apóstol Pablo cuando habla ya por los años 60 DC del sostenimiento ministerial, y dice lo siguiente:

(v.4) ¿Acaso no tenemos derecho de comer y beber?  (v.5)  ¿No tenemos derecho de traer con nosotros una hermana por mujer como también los otros apóstoles, y los hermanos del Señor, y Cefas? (v6) ¿O sólo yo y Bernabé no tenemos derecho de no trabajar? (v7) ¿Quién fue jamás soldado a sus propias expensas?  ¿Quién planta viña y no come de su fruto?  ¿O quién apacienta el rebaño y no toma de la leche del rebaño? (v8) ¿Digo esto sólo como hombre?  ¿No dice esto también la ley? (v9) Porque en la ley de Moisés está escrito: No pondrás bozal al buey que trilla. ¿Tiene Dios cuidado de los bueyes, (v10) o lo dice enteramente por nosotros? Pues por nosotros se escribió;  porque con esperanza debe arar el que ara, y el que trilla, con esperanza de recibir del fruto. (v11) Si nosotros sembramos entre vosotros lo espiritual,  ¿es gran cosa si segáremos de vosotros lo material? (v12) Si otros participan de este derecho sobre vosotros, ¿cuánto más nosotros?  Pero no hemos usado de este derecho, sino que lo soportamos todo, por no poner ningún obstáculo al evangelio de Cristo. (v13) ¿No sabéis que los que trabajan en las cosas sagradas,  comen del templo,  y que los que sirven al altar, del altar participan? (v14) Así también ordenó el Señor a los que anuncian el evangelio,  que vivan del evangelio.
(1Corintios 9: 6-14)

En los versos 6 al 9, del pasaje anterior de las Escrituras Pablo habla del sustento ministerial a la iglesia gentil de Corintios, como un derecho que debería tener como apóstol y se estaba refiriendo al diezmo, Indicandoles en los versos anteriores (4 y 5) que ya  la iglesia judía lo estaba hacíendo, no solo en el templo de Jerusalem, si no tambien algunos de ellos para el sustento de los apóstoles, por lo que Pedro y los hermanos del Señor (como Jacobo),  estaban siendo sostenido con esta ofrenda ministerial que es el diezmo. Esta fue la exhortación de Pablo que quedó registrada para esta iglesia gentil, quienes claramente tubieron el conocimiento de esta honra para los santos. Solo fue hasta que el templo de Jerusalén fue destruido en los año 70 DC.  que la iglesia Judía debió transferir completamente sus diezmos en forma definida a la iglesia, conforma a las indicaciones que Pablo había dado diez años antes. 

Ahora afirmamos que esta ofrenda indicada por el apostol Pablo se referia a  los diezmos, por la referencia que el mismo Pablo mencionando indicandonos que su referente era ”el libro de la ley”, cuando dice lo siguiente: Digo esto sólo como hombre?  ¿No dice esto también la ley? (1corintios 9:8). Es curioso notar que los “anti-diezmos” aborrecen hablar de la Ley, cuando se toca el tema del diezmo como principio bíblico para la iglesia; sin embargo, Pablo no tuvo ningún reparo en hacer mención de la Ley, no porque estemos bajo ella, sino porque ella nos da claridad y nos hacer ver la aplicación y enseñanza respecto al diezmo que debe ser usado para el sustento ministerial, según vemos el pasaje de las escrituras de Núm. 18: 26-28. Esto es confirmado por el Apostol Pablo cuando en los versos  subsiguiente de 1corintios 9 específicamente indica tomando otra vez el libro de la ley, para dejar en claro a qué tipo de ofrenda ministerial se estaba refiriendo, diciendo lo siguiente: “¿No sabéis que los que trabajan en las cosas sagradas,  comen del templo,  y que los que sirven al altar, del altar participan?”. (1corintios 9: 1314). La pregunta entonces es: ¿según la ley los ministros que trabajaban en las cosas santos de que sustento comían? La respuesta correcta es: “de los diezmo”. Esto claramente esta  especificado en la ley, en el siguiente pasaje de la Escritura:

Y he aquí yo he dado a los hijos de Leví todos los diezmos en Israel por heredad,  por su ministerio,  por cuanto ellos sirven en el ministerio del tabernáculo de reunión.
(Números 18: 21)

Pablo basándose en esta enseñanza del libro de la Ley,  concluye diciendo que, del mismo modo o bajo el mismo principio, los que están dedicados a tiempo completo a la predicación del evangelio, deben vivir del evangelio (1Cor. 9: 14), indicando que él como ministro tenía este mismo derecho. Por lo cual, claramente vemos que Pablo hace mención del Diezmo en forma implícita directa tomando como referencia las enseñanzas de la ley como un referente para el sustento ministerial. Una vez más quiero remarcar que, aunque la iglesia no diezma bajo el patrón de la Ley, sino de la fe de Abraham, Pablo nos indica que la Ley nos da un cuadro aleccionador referencial para saber qué tipo de diezmos debemos dar y cuál es su uso.

4).- “EL DIEZMO DE ABRAHAM, NO ES VÁLIDO COMO MODELO PARA LA IGLESIA, PUES FUE DADO DE UN BOTÍN DE GUERRA”

Este argumento realmente tiene la finalidad maliciosa de hacer nulo el diezmo de Abraham, pues estos pseudomaestros saben que si no pueden anularlo, todos sus demás argumentos caprichosos, son derribados por tierra, quedando sin sentido; así que tratan a toda costa de desprestigiar este acto de fe llevado a cabo por Abraham hasta hacerlo inválido, argumentando que no es un referente bíblico o un modelo para que la iglesia diezme, sosteniendo las razones que veremos a continuación.

 los pseudomaestros pretenden usar este argumento para decir que Abraham ya tenía esta práctica pagana en la tierra de Hur y que era costumbre al ganar una guerra, traer los diezmos en tributo a sus dioses, de tal manera que: “Abraham trajo este diezmo del botín de guerra y diezmó a Melquisedec con una idea pagana, la cual no es un modelo para la iglesia de hoy”. En resumen, el argumento central para desvalorizar el diezmo de Abraham, es que fue un bien producto de: “Un botín de Guerra”. Por lo tanto este diezmo  no fue producto de una ganancia lícita. Este argumento a todas luces tiene como fin el menoscabar el diezmo de Abraham ubicándolo a nivel mundano y pagano. Pero veamos ahora qué dice la Biblia al respecto y para ello tenemos que preguntarnos lo siguiente: ¿Dice la Biblia que el diezmo de Abraham fue un diezmo pagano, el cual no tenía ningún valor o ningún modelo de fe para la iglesia? Pues lo maravilloso de la Escritura es que ella misma nos da la respuesta, y al respecto dice lo siguiente del diezmo de Abraham:

(v1) Porque este Melquisedec, rey de Salem, sacerdote del Dios Altísimo, que salió a recibir a Abraham que volvía de la derrota de los reyes, y le bendijo, (v2) a quien asimismo dio Abraham los diezmos de todo; cuyo nombre significa primeramente Rey de justicia, y también Rey de Salem, esto es, Rey de paz; (v3) sin padre, sin madre, sin genealogía; que ni tiene principio de días, ni fin de vida, sino hecho semejante al Hijo de Dios, permanece sacerdote para siempre. (v4) Considerad, pues, cuán grande era este, a quien aun Abraham el patriarca dio diezmos del botín. (v5) Ciertamente los que de entre los hijos de Leví reciben el sacerdocio, tienen mandamiento de tomar del pueblo los diezmos según la ley, es decir, de sus hermanos, aunque estos también hayan salido de los lomos de Abraham. (v6) Pero aquel cuya genealogía no es contada de entre ellos, tomó de Abraham los diezmos, y bendijo al que tenía las promesas. (v7) Y sin discusión alguna, el menor es bendecido por el mayor. […]
(v9) Y por decirlo así, en Abraham pagó el diezmo también Leví,
que recibe los diezmos.
(Hebreos
7:1-7, 9)

Cronológicamente, dos mil años después de que Abraham diera sus diezmos, el escritor del libro de los Hebreos al hablar de este hecho le da la exaltación y honra debida, dándole una aprobación lícita al decir lo siguiente:

  1. En el verso 3 las Escrituras dicen que el que recibió los diezmos era uno “hecho semejante al Hijo de Dios”. Es decir, que era alguien semejante o una figura de Cristo mismo.
  2. El texto continúa en el verso 5 diciendo: “Considerad pues, cuán grande era este”. Con esta expresión exalta la grandeza de Melquisedec, pero asimismo equipara el diezmo que dio Abraham al nivel de su grandeza, diciendo: “…a quien aun Abraham el patriarca dio diezmos del botín”, y menciona recalcando que era el “diezmo del botín”, sin ninguna tacha ni observación, reconociendo este diezmo bajo su contexto cultural, como apropiado y lícito.
  3. Luego, en el verso 6 nos dice que: “tomó de Abraham los diezmos, y bendijo al que tenía las promesas. Y sin discusión alguna, el menor es bendecido por el mayor”. Este Melquisedec al recibir los diezmos de Abraham, se puso como mayor sobre él y lo bendijo.
  • Por último, en el verso 9 nos dice que Leví, quien representaba al pueblo de la Ley, por estar en los lomos de Abraham, cuando este dio los diezmos a Melquisedec, ambos no solo le reconocieron como Mayor si no que en él  se sometieron al Señorío de Cristo.

Por todo lo mencionado anteriormente y bajo este sustento bíblico, vemos que en ningún momento las Escrituras menoscaban o desvalorizan el diezmo de Abraham por ser de un “botín de guerra” como lo hacen los opositores al diezmo, quienes agresivamente están diciendo lo siguiente:

  • Primero, al decir ellos que el diezmo de Abraham fue un diezmo pagano, cometen blasfemia contra Cristo, pues están rebajando su divinidad a un  dios falso.
  • Segundo, mientras la carta de los Hebreos nos dice lo siguiente de Melquisedec, figura de Cristo: “Considerad pues, cuán grande era este”. Aquellos que enseñan en contra del diezmo nos están diciendo:  “Considerad pues, cuán bajo era este, que sabiendo que Abraham le estaba dando un diezmo pagano de un botín de guerra, el cual era mundano e indebido o ilícito, lo recibió, demostrando codicia y engañando al pobre de Abraham”.
  • Tercero, estos “maestros” están diciendo que este diezmo mundano y pagano no fue de bendición ni modelo para la iglesia, mientras que la Biblia nos dice todo lo contrario, pues Abraham debido a su acto de fe, fue aprobado y bendecido por Cristo en la figura de Melquisedec.

Todo esto pone a estos pseudomaestros en una condición de herejes y blasfemos contra la persona de Cristo y contra la fe modelo de un hombre santo de Dios como Abraham.

Debemos finalmente añadir respecto al diezmo del “botín de guerra”, no solo necesitamos saber las escrituras si no también saber la  historia y costumbres de esos tiempos, pues cuando los pueblos vencían a sus enemigos en una guerra traían a su rey una ofrenda del Botín de guerra para honrar y reconocer a su rey; por esto es que Abraham quiso decirle  a todos los incrédulos y paganos de su tiempo, a través del diezmo del botín de guerra, que su rey era “el Dios altísimo”, y esto es reconocido y horado sin ninguna tacha como hemos visto  en el libro de (Hebreos 7:1-4),  esta practica incluso fueron normadas más tarde por Dios mismos en la ley, podemos ver esto en las escrituras respecto a ofrendas del Botín de guerra establecidas por Dios en la ley en el libro de Números 31:27-29,54. Por tanto ahora en la gracia el Diezmo de Abraham es un modelo en la iglesia para reconocer y honrar a Cristo como Señor y Rey de reyes de todo los bienes que recibimos.

5).- “EL DIEZMO DE JACOB NO ES UN DIEZMO VÁLIDO COMO MODELO PARA LA IGLESIA PUES FUE PROMETIDO BAJO MANIPULACIÓN”

Este es el quinto ataque que va dirigido contra otro hombre de fe, llamado Jacob, quien según nos dicen las Escrituras hizo lo siguiente:

E hizo Jacob voto, diciendo: Si fuere Dios conmigo, y me guardare en este viaje en que voy, y me diere pan para comer y vestido para vestir, y si volviere en paz a casa de mi padre, Jehová será mi Dios. Y esta piedra que he puesto por señal, será casa de Dios; y de todo lo que me dieres, el diezmo apartaré para ti.
(Génesis 28: 20-22)

Esta narración bíblica es usada negativamente para argumentar que Jacob condicionó a Dios, manipulándolo al orar y decir: “Si fuere Dios conmigo, y me guardare en este viaje en que voy, y me diere pan para comer y vestido para vestir, y si volviere en paz a casa de mi padre, Jehová será mi Dios”. La razón por la cual argumentan que es una manipulación es porque Jacob puso condiciones para recién diezmar a Dios. Los opositores al diezmo entonces razonan y argumentan lo siguiente: “Esta forma de diezmar bajo una manipulación, ¡cómo va ser un modelo para que la iglesia diezme!”.

Ante este argumento, vemos una vez más la ignorancia completa de la exégesis bíblica y de un estudio serio, objetivo, de las Sagradas Escrituras. ¿Cuál es el sentido correcto de interpretar este pasaje de las Escrituras? Pues la palabra clave es la siguiente: “E hizo Jacob voto” (Gn. 28: 20). Este era un “VOTO”  de Jacob con el Señor, y el sentido bíblico de los votos, era una especie de reto de fe ante Dios que hacía una persona, el cual desde la sinceridad de su corazón quería ver la obra de Dios o la confirmación de una de sus promesas, así mismo esta persona se comprometería a cumplir fielmente lo que había prometido (Núm. 30: 2). Este voto si era equivocado o desagradable a Dios, en ese caso la Escritura misma nos lo indicaría  y/o veriamos su desaprobación por los resultados del mismo como en el caso del pasado del libro de los  Hechos 23: 12. Pero hubieron votos Que si fueron agradables y acepto ante Dios, como en el caso del siguiente pasaje de las Escrituras:

Entonces Israel hizo voto a Jehová, y dijo: Si en efecto entregares este pueblo en mi mano, yo destruiré sus ciudades.
(Números 21: 2)

En el pasaje anterior de las Escrituras se narra acerca de cómo Israel hace un voto a Jehová con las mismas características que la de Jacob, poniendo una condición diciendo: “Si en efecto entregares este pueblo en mi mano, yo destruiré sus ciudades”. Es decir, parafraseando: “Señor tú deseas que destruya todas las ciudades cananeas, dame una prueba, si ganamos esta guerra, entonces yo entenderé que debo destruir todas sus demás ciudades”. ¿Qué dirían los “anti-diezmos” respecto a la forma en que se hizo este voto?  Dirían que Israel manipuló a Dios y por tanto no fue su pedido acepto, pero veamos qué dicen las Escrituras:

Y Jehová escuchó la voz de Israel, y entregó al cananeo, y los destruyó a ellos y a sus ciudades; y llamó el nombre de aquel lugar Horma.
(Números 21: 3)

Vemos específicamente cómo Dios les escuchó, pues se agradó del voto que hizo Israel, y les concedió lo que ellos pidieron. Lo mismo sucedió con el voto de Jacob, le agradó tanto a Dios que Jacob declara lo que más tarde el Señor le dice:

Yo soy el Dios de Bet-el, donde tú ungiste la piedra, y donde me
 hiciste un voto. Levántate ahora y sal de esta tierra,
y vuélvete a la tierra de tu nacimiento.
(Génesis 31: 13)

Vemos que el voto que hizo Jacob, también fue acepto de tal manera que más tarde en el pasaje anterior que vimos, Dios mismo le hace recordar a Jacob el voto que hizo en Bethel, y le dice: “vuelve a la tierra de tu nacimiento”, es decir: “te concedo todo lo que me pediste”. Y evidentemente Jacob también cumpliría lo que prometió, en dos maneras:

  • Primero: Para Jacob desde ese momento, “Jehová sería su Dios”. Esto nos muestra que él hasta ese momento no tenía una experiencia con Dios y a traves del voto que hizo le estaba diciendo a Dios: “Quiero probarte, quiero tener una experiencia contigo”.
  • Segundo: Que desde ese momento de todo lo que recibiría Jacob apartaría el diezmo para Dios, siendo esto un modelo para la iglesia, pues toda persona hasta que no conozca realmente a Jesús y no tenga un nuevo nacimiento, no diezmará; mas cuando el Señor se manifiesta a nuestras vidas y nos muestra su gloria y poder, diremos como Jacob: “De todo lo que me dieres, apartaré el diezmo para ti”.   

Por lo cual concluimos que, tanto Abraham como Jacob, son un modelo bíblico de cómo deben diezmar los creyentes en la fe.

6).- “SI HAY QUE DIEZMAR, DEBEMOS HACERLO SEGÚN LA LEY, SOLO DANDO LOS FRUTOS DE LA TIERRA”

Este es uno de los argumentos más caprichosos (por no decir de los más necios y torpes), y así mismo de los más contradictorios de aquellos que se oponen al diezmo. Pues el fundamento de sus argumentos es que la iglesia no debe diezmar conforme manda la Ley, ya que no estamos bajo ella; pero irónicamente usan este argumento de la Ley para decir que si la iglesia ha de diezmar, tiene que hacerlo dando solo de los frutos de la tierra, (¿notan la contradiccción?) es decir, tratan de decirnos que los diezmos actuales solo serían aplicables para la gente que trabaja en el campo y como ellos no trabajan en el campo, entonces no deben diezmar. Por lo tanto, afirman que esta demanda no es para la iglesia. En cuanto a este argumento, según la Ley, sí es cierto que estaba indicado que trajeran del producto de la tierra (pues era una sociedad principalmente agrícola), pero también esto es una media verdad, (y toda media verdad es una mentira) pues si los judios bajo la ley al diezmar no podían traer los productos de la tierra, podían venderlos y traer el precio o el dinero del diezmo al lugar que Dios escogiere, que más tarde sería Jerusalén (Dt. 14:22-26). Sin embargo, este argumento se cae por sí solo, debido a que como hemos indicado desde el inicio de este resumen, nosotros los creyentes no diezmamos según el patrón de la Ley, sino bajo el principio de la fe de Abraham. Y Abraham diezmó, como asimismo Jacob, de todo lo que Dios le daba o bendecía.

Concluimos pues que, todos los argumentos contra el diezmo de estos pseudomaestros son derribados y deshechos por la verdad misma de las Escrituras, a los cuales firmemente tenemos que decirles, como dijeron Pedro y los apóstoles:

[…] Es necesario obedecer a Dios antes que a los hombres.
(Hechos 5: 29)

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