¿LA SALVACIÓN SE PIERDE?

Este tema tan discutido en la actualidad, curiosamente nunca fue causa de discusión entre los cristiano durante los primeros quince siglos, todo empezó a partir del siglo dieciséis y desde ese momento su influencia antagónica ha sido causa de contiendas y debates interminables; que ha transcendido en la iglesia hasta la actualidad. Creo que toda esta confusión fue producto de una cristiandad que poco a poco se volvió sincretista, muy cerebral y con gran comezón de oír, que a la fecha lo único que ha logrado, es tener más y más cuestionamientos de las verdades sencillas del evangelio. Ante esto quiero enfatizar tres puntos que creo no se han comprendido en la iglesia; respecto a la salvación y son los siguientes:

I.- EL CONCEPTO BÍBLICO CORRECTO DE LA SALVACIÓN.

II.- LA HISTORIA DE LA SALVACIÓN EN SUS CRIATURAS DESDE LA ETERNIDAD PASADA Y FUTURA.

III.- EL LEGADO DOCTRINAL BÍBLICO E HISTÓRICO DE LA SALVACIÓN.

En este articulo veré el primer punto (en uno próximo hablaré de los otros dos).

I.- EL CONCEPTO BÍBLICO DE LA SALVACIÓN.-
Irónicamente la misma pregunta que es causa del debate en cuestión: ¿se puede perder la salvación?; denota el desconocimiento del significado y aplicación de la misma, pues si es que entendemos que la salvación no es un concepto sino una persona, la persona de Jesús. Tal como nos dicen las escrituras:

“Porque han visto mis ojos tu salvación.”
Lucas 2:30

   “De la descendencia de éste, y conforme a la promesa, Dios levantó a Jesús por Salvador a Israel.”
Hechos 13:23

“mucho más; estando reconciliados, seremos salvos por su vida.”
Romanos 5:10

En estos pasajes de las escrituras, podemos ver que la salvación es Cristo, su vida misma por la cual somos salvos. Desde esta perspectiva la salvación no se puede perder, pues es JESÚS la salvación personificada de Dios; y así como no se puede perder el amor, pues Dios es amor, ni se pierde la unción o la santidad; pues estos atributos son de la misma persona de Dios. Así mismo, la salvación es Jesús mismo, su vida misma, él es la salvación y lo que Jesús es, jamás se puede perder. Esto es lo primero que tenemos que tener claro. Es por esto que una pregunta incorrecta genera una respuesta incorrecta; lo debido sería entonces hacernos la pregunta: ¿LA SALVACIÓN EN EL HOMBRE COMO CREYENTE SE PUEDE PERDER? Esta si es una pregunta correcta, y la respuesta está dada por la mismas escrituras:

“Por tanto, es necesario que con más diligencia atendamos a las cosas que hemos oído, no sea que nos deslicemos.”

“¿Cómo escaparemos nosotros, si descuidamos una salvación tan grande? La cual, habiendo sido anunciada primeramente por el Señor, nos fue confirmada por los que oyeron.”
Hebreos 2:1,3

Como dije anteriormente la Salvación es una persona: Jesús. Es por esto que en las escrituras nunca encontrarás estas palabras como: “se pierde la salvación” lo que si encontrarás es que es EL HOMBRE quien se pierde o se desliza de la salvación, como vimos en el pasaje anterior, allí se nos dice: NO SEA QUE NOS DESLICEMOS. y luego aclara que significa esto: ¿cómo escaparemos nosotros, si descuidamos una salvación tan grande? Está claro que este “deslizarnos” se refiere a PERDER UNA SALVACIÓN TAN GRANDE. No que la salvación se pierda ( valga la redundancia ) pues ella es eterna en la persona de Jesucristo, sino QUE SOMOS NOSOTROS LOS QUE PODEMOS PERDERLA si nos deslizamos de ella.
Jesús nuestro Señor mismo nos hace ver esta doble implicancia de la salvación. Cuando habla de él mismo como EL SALVADOR, dice:

   “y yo les doy vida eterna; y no perecerán jamás, ni nadie las arrebatará de mi mano.”
Juan 10: 28

Como podemos ver en este pasaje todo aquel que está en Cristo (en su mano) está SALVO EN CRISTO. Porque la salvación es una persona, Y NADIE PODRÁ ARREBATARLO DE SU MANO, no hay nadie como: enemigos del evangelio, tentaciones, persecuciones o demonios que puedan arrebatar al creyente de la mano de Cristo. En este sentido TENEMOS SEGURIDAD DE SALVACIÓN ETERNA: SI ESTAMOS EN SU MANO. Pero Cristo añade la contraparte respecto a la Salvación cuando habla ahora del Hombre:

“Yo soy la vid, vosotros los pámpanos; el que permanece en mí, y yo en él, éste lleva mucho fruto; porque separados de mí nada podéis hacer.
El que en mí no permanece, será echado fuera como pámpano, y se secará; y los recogen, y los echan en el fuego, y arden.”
Juan 15: 5-6

Ahora Cristo dice: “…El que en mí no permanece, será echado fuera como pámpano y se secará”; ¿Ven lo sencillo de esto? Recapitulamos entonces; en cuanto a CRISTO: nadie nos podrá arrebatar de su mano; en él nunca perderemos la salvación. Pero en cuanto a nosotros, si no permanecemos en él (en su mano, en su salvación) SEREMOS ECHADOS FUERA, saldremos de la condición de ESTAR SALVOS, y perderemos la salvación.
Se dan cuenta que sencilla era la enseñanza de Cristo en cuanto a este tema, y así de sencillo lo entendieron los apóstoles. Veamos que dice Pablo, en cuanto a su seguridad de salvación:

“¿Quién nos separará del amor de Cristo? ¿Tribulación, o angustia, o persecución, o hambre, o desnudez, o peligro, o espada?
Como está escrito: Por causa de ti somos muertos todo el tiempo; Somos contados como ovejas de matadero.
Antes, en todas estas cosas somos más que vencedores por medio de aquel que nos amó.
Por lo cual estoy seguro de que ni la muerte, ni la vida, ni ángeles, ni principados, ni potestades, ni lo presente, ni lo por venir,
ni lo alto, ni lo profundo, ni ninguna otra cosa creada nos podrá separar del amor de Dios, que es en Cristo Jesús Señor nuestro.”
Romanos 8: 35-39

Vemos aquí que Pablo esta hablado lo mismo que Jesús: NADIE LAS ARREBATARÁ DE MI MANO. Pablo dice: NADIE NOS SEPARARÁ DEL AMOR DE CRISTO. Esto tiene que ver con la seguridad de mi salvación eterna en Cristo.
Pero veamos lo que ahora dice el mismo Apóstol Pablo:

“sino que golpeo mi cuerpo, y lo pongo en servidumbre, no sea que habiendo sido heraldo para otros, yo mismo venga a ser eliminado.”
1 Corintios 9:27

Pablo ahora dice que él golpea su cuerpo (lo pone en disciplina) por una razón: “…no sea que habiendo sido heraldo para otros, yo mismo venga a ser eliminado”. (Esta palabra en el griego original es adókimos: réprobo, que significa condenado o perdido de la fe o salvación, veamos: 2 Timoteo 3:9). El apóstol Pablo está diciendo que si él se descuidaba en su carrera espiritual, podía ser eliminado o perder su salvación. Esto podemos confirmarlo (para cualquiera que dude todavía) por el contexto de este pasaje dado en el versículo anterior:

“Todo aquel que lucha, de todo se abstiene; ellos, a la verdad, para recibir una corona corruptible, pero nosotros, una incorruptible.”
1 Corintios 9: 25

El contexto de ser eliminado, se está refiriendo al de recibir UNA CORONA INCORRUPTIBLE, es decir LA SALVACIÓN ETERNA, la cual Pablo dice que la puede perder.
Vemos pues que las enseñanzas sencillas y claras que Cristo nos da en las escrituras, los apóstoles de la iglesia naciente la entendieron muy bien; para ellos este tema estaba bien claro.
Sin embargo toda esta confusión actual respecto a la salvación en el creyente, vino mucho tiempo después por hombres que se llenaron de razonamientos y cuestionamientos humanos en cuanto a lo que estaba ya escrito y enseñado por Jesús y sus apóstoles, que resumidamente puedo parafrasear del siguiente modo:

“La Salvación que es la persona de Jesús nunca se pierde, es el hombre quien se pierde si no permanece en ella”.